CÁPSULAS DEL CONOCIMIENTO...
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iguel Hidalgo y Costilla es llamado el Padre de la Patria por ser el iniciador del movimiento de Independencia. Durante un año de lucha, debió trasladarse, junto con su ejército, de un lugar a otro con la finalidad de ganar poblaciones consideradas por los insurgentes, sitios estratégicos para alcanzar sus objetivos. De esta ruta, las paradas más importantes son: Monte de las Cruces (cerca de Toluca), donde triunfó el ejército insurgente sobre el realista; Aculco, Pueblo con encanto donde las tropas insurgentes sufrieron su primera derrota; Dolores Hidalgo, sede del movimiento independentista; Guadalajara, donde el cura abolió la esclavitud y cuna del periódico El despertar americano; Pabellón de Hidalgo, testigo de la destitución de Don Miguel al mando del ejército insurgente; y Chihuahua, escenario de su muerte.
1. Toluca.
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sentada entre mesetas, la capital mexiquense es una ciudad que ha preservado su herencia cultural.
Miguel Hidalgo entró a Toluca con el atardecer del 28 de octubre de 1810, en compañía de su estado mayor, detrás, la banda de músicos y su ejército. Después de la estancia de las tropas insurgentes en Toluca, el 30 de octubre se llevó a cabo la Batalla del Monte de las Cruces, en lo que hoy es el parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla, mejor conocido como La Marquesa. Este lugar se encuentra en la sierra de las Cruces, sitio estratégico usado por los realistas para defender a las tropas insurgentes en su entrada a la capital de la Nueva España. Sin embargo, los independentistas lograron una rotunda victoria, después de diez horas de combate. Aunque Ignacio Allende quería aprovechar el momento para avanzar hacia la Ciudad de México, Hidalgo consideró que su ejército estaba cansado, mal armado y con pocas oportunidades de ganar; por lo que a decir de Allende, se perdió la ocasión de lograr un importante triunfo para la causa insurgente.
2. Aculco.
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bicado al noreste del Estado de México, en este pueblo tuvo lugar, el 7 de noviembre de 1810, la primera derrota significativa del ejército insurgente. Las crónicas cuentan que Félix María Calleja se presentó con su ejército de cinco columnas, impresionando a las tropas de Hidalgo con sus uniformes y su marcha al son de tambores y flautín. La acción duró poco más de una hora con movimientos constantes y certeros por parte de los realistas, haciendo que los insurgentes desalentados abandonaran la plaza. Una vez terminada la lucha, los realistas entraron al pueblo e hicieron repicar las campanas de la Parroquia de San Jerónimo como anuncio de la victoria. Ese día, en la Ciudad de México, se festejó, pues creyeron que con esta derrota terminaba la revolución iniciada en Dolores Hidalgo.
3. Dolores Hidalgo.
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l edificio más importante y elevado de la población es la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. A sus pies, frente a su puerta principal, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, con los repiques presurosos de su campana, Hidalgo llamó a sus feligreses a reunirse en el atrio de la iglesia para invitarlos a unirse al movimiento, para defender el reino y defender al país de los españoles. Juan Aldama trestigo de tal acontecimiento menciona: Hidalgo ofrecía fin a la opresión y en especial que se acabaran los tributos, ..."a los que me sigan les ofrezco pagarles un peso a los de a caballo y medio peso a los de a pie". Ese fue el grito que hizo Hidalgo al pueblo, sin vivas, ni viva la independencia, ni mueran los gachupines. Posteriormente Hidalgo manda llamar a Abasolo para que asista a una reunión de los principales vecinos de Dolores y lo que a ellos les dijo fue: "como ustedes están viendo este movimiento lo que trata es quitarles el mando a los europeos, yo encabezaré el movimiento y pronto regresaré a organizar el gobierno", tampoco hubo gritos ni vivas.
4. Guadalajara.
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l 26 de noviembre de 1810, Don Miguel Hidalgo hizo su entrada a la segunda ciudad más importante de la Nueva España, gracias a un insurgente apodado, el “Amo Torres”, José Antonio Torres organizó el recibimiento en las puertas de Guadalajara, las autoridades civiles, las eclesiásticas y sus tropas le hicieron valla desde la entrada oriental de la ciudad hasta la puerta de la Catedral, donde escuchó un tedeum (cántico que usa la Iglesia católica para dar gracias a Dios por algún beneficio). La ciudad estaba adornada con arcos de flores, en los balcones colgaban tapices y banderas mientras repicaban las campanas de las torres de catedral.
Poco después de esa ceremonia, Hidalgo se hospedó en el Real Palacio, hoy Palacio de Gobierno, donde recibió a todas las comisiones que iban a saludarlo. Después del besamanos y el desfile habitual, disfrutó de una comida. Durante sus primeras dos noches en Guadalajara, la ciudad lucía iluminada con cera y aceite, y la orquesta, instalada en el salón de Palacio, razón por la cual uno de los artistas más importantes de Jalisco y de nuestro país, José Clemente Orozco, pintó a Don Miguel Hidalgo con la antorcha de la libertad en la escalera de este edificio.
Los insurgentes permanecieron en esta ciudad hasta el 14 de enero de 1811, en ese tiempo se publicó el diario insurgente El despertador americano, considerado el primer periódico independiente de América. El sitio donde se alojaba la imprenta, actualmente es el Museo del Periodismo y Artes Gráficas, mejor conocido como la Casa de los Perros.
Hidalgo quería la independencia desde un principio del movimiento pero no lo manifestó sino de manera gradual, a quienes si les dijo fueron a los principales de Guanajuato, a gente de Valladolid y de manera implícita lo fue haciendo al no mencionar la figura del rey.
5. Pabellón Hidalgo.
6. Chihuahua.
Hidalgo quería la independencia desde un principio del movimiento pero no lo manifestó sino de manera gradual, a quienes si les dijo fueron a los principales de Guanajuato, a gente de Valladolid y de manera implícita lo fue haciendo al no mencionar la figura del rey.
5. Pabellón Hidalgo.
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l norte del estado, se localiza este poblado donde los independentistas llegaron tras la desastrosa batalla de Puente de Calderón. Era evidente una gran tensión entre los jefes máximos del movimiento. Allende culpaba a Hidalgo del fracaso debido a su falta de experiencia en lo militar, pero sobre todo por no escuchar las recomendaciones de los demás.
Envueltos en este ambiente de tristeza, desánimo y hostilidad llegó el ejército insurgente a la Hacienda y Templo de San Blas de Pabellón, hoy en día conocido como Pabellón de Hidalgo. Las paredes de esta hacienda fueron testigos de la remoción del cura Hidalgo, por parte de los altos mandos del ejército insurgente, y el nombramiento de Allende como general en jefe de las tropas insurgentes, aunque para no inquietar a la tropa, don Miguel conservó el cargo político y título de generalísimo.
6. Chihuahua.
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rotagonista de la historia de México, la capital chihuahuense fue el escenario del trágico fin del Padre de la Patria. En pleno corazón del centro, se ubica el Museo Casa Chihuahua, ahí perdura el calabozo de Hidalgo, un sitio donde pasó sus últimos días. Al estar dentro, es inevitable no imaginar qué haría y pensaría este personaje. En las paredes de este lugar, el cura Hidalgo escribió en carbón, la noche antes de morir, unos versos para agradecerle a su carcelero y alcalde sus buenos tratos: “Ortega, tu crianza fina, tu índole y estilo amable, siempre te harán apreciable, aún con gente peregrina […]”. “Melchor, tu buen corazón ha unido con pericia lo que pide la justicia y exige la compasión […]”. Ahora se pueden ver escritos en letras de bronce.
Algunas crónicas cuentan que el alcalde de la prisión procuró suavizar la estancia de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, pues en cuanto se enteró que el chocolate no había sido de su agrado, por ser muy corriente, pidió en su casa, le llevaran cuatro pozuelos más con sus bizcochos. Esto se repitió todos los días. Lo mismo hizo con los alimentos del medio día: sopa, arroz, un guisado al cual llamaban olla –una especie de puchero–, y el arroz con leche de postre. También les conseguía cigarros.
Cuando un sacerdote deja de ser sacerdote, se practican varios rituales, entre ellos rasparles con un cepillo de alambre o una lija, las manos que estuvieron en contacto con la hostia. Sin embargo, en la excomunión de Miguel Hidalgo -hay dos actas de excomunión- existe algo detrás del sentido ritual: pero el fuero religioso tenía que ser sometido a un tribunal religioso; así que por eso debían convertirlo en civil para que pudiera ser fusilado. Si ese tribunal religioso lo convierte en un no sacerdote al excomulgarlo, entonces se abre el camino para que las autoridades virreinales lo fusilen. La responsabilidad del clero en el asesinato y fusilamiento de Hidalgo es muy clara. Hay una contradición porque a Hidalgo lo exocomulgan, después de fusilarlo lo entierran en un camposanto, y es que el oficial a cargo del pelotón de fusilamiento, de apellido Armendáriz, enterró a Hidalgo donde pudo para liberarse de él lo antes posible. La cabeza se la cortan con un machete para mandarla a Guanajuato, junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, para que fueran colgadas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, como escarmiento durante 10 años. Armendáriz dejó un testimonio, publicado en la prensa, muy detallado del fusilamiento de Hidalgo. Este repartió unos dulces entre los soldados que lo iban a fusilar. Es una escena terrible porque el pelotón le dispara tres veces sin que las balas den en el blanco. A Hidalgo se le cae la venda de los ojos y se les queda mirando a los soldados que lo están fusilando. Los tiros no dan correctamente y le producen heridas en el estómago. A manera de tiro de gracia, Armendáriz ordena a los soldados que disparen poniendo la boca de los fusiles en el corazón. Así es como Miguel Hidalgo murió en la ciudad de Chihuahua.
Decreto de excomunión de Hidalgo
A la muerte de Hidalgo, la insurrección continuó en el sur, bajo la dirección del cura José María Morelos y Pavón, quien solía llamarse a sí mismo "el siervo de la nación". Entre sus lugartenientes figuraban excelentes militares, como los hermanos Galeana, los hermanos Bravo y Vicente Guerrero. Felix María Calleja y Agustín de Iturbide los combatieron durante más de cuatro años, hasta que, el 5 de noviembre de 1815, Morelos fue capturado, despojado de su cargo de sacerdote y ejecutado el 22 de diciembre de 1815, en San Cristobal, Ecatepec. El movimiento de independencia no pereció con Morelos. Vicente Guerrero y otros insurgentes siguieron luchando tenazmente, hasta que lograron liberar a México de la opresión española.
REFERENCIAS:
www.historychannel.lahistorianocontadademexico.2011
Herrejón Peredo, Carlos. Bicentenario México 2010.
Van Young, Erik. Bicentenario México 2010.
www.historychannel.lahistorianocontadademexico.2011
www.mexicodesconocido.com 2011
www.puebladigital.com 2011Herrejón Peredo, Carlos. Bicentenario México 2010.
Van Young, Erik. Bicentenario México 2010.
Publicado por: Ruth Málaga


